Darkangel de Christine Pope | Adelanto


Darkangel (The Witches of Cleopatra Hill #1) de Christine Pope
Goodreads

Encontrar al hombre de tus sueños puede ser una verdadera pesadilla....
Como la futura prima, o bruja jefe de su clan, se espera que Angela McAllister se vincule con su consorte durante su vigésimo primer año, lo que le garantiza que va a tener sus poderes completos en el momento señalado. El reloj corre, y su consorte todavía no ha hecho acto de presencia. En cambio, sus sueños son atormentados por un hombre al que nunca ha visto, el que ella cree que debe de ser su pareja prometido.
Pero el tiempo corre, y las fuerzas oscuras intentan apoderarse de sus poderes, Angela se enfrenta a una terrible elección: renunciar a sus sueños del hombre al que puede que nunca conozca y tomar el camino más seguro, o arriesgarse a dejar a su clan y a todo el mundo en él a merced de los que buscan su ruina.


ADELANTO – CAPÍTULO UNO
El número cuarenta y cuatro

Traducido por AlexV y Coral Black

Mi tía Rachel se detuvo en la puerta de mi dormitorio.
―Él está aquí. ―Anunció innecesariamente, ya que había oído el timbre tan solo unos minutos antes.
―Está bien. ―Contesté, y no me molesté en mantener la reticencia fuera de mi voz. Tampoco me molesté en darle la espalda a la mesa en la que estaba sentada, que funcionaba tanto como escritorio para ordenadores y como tocador. Por el momento mi portátil estaba cerrado. Debería estar arreglándome frente al espejo, pero en realidad, ¿cuál era el punto?
Hasta ese momento mi tía había mantenido su habitual expresión de felicidad. Pero vi su boca ligeramente comprimida, incluso mientras le daba a mis vaqueros, a mi camiseta y a mis botas negras de vaquero miradas de reojo.
―Angela, ayudaría si al menos pareciera que lo estás intentado.
Me encogí de hombros.
―¿Qué diferencia hay? Si estamos predestinados a estar juntos, entonces a él no debería importarle cómo me veo, ¿o sí?
―Ese no es el punto. ―Se interrumpió, realmente mirándome esta vez, en lugar de a mi ropa. Con una voz suave dijo―: Este es atractivo.
Sus aspectos generalmente no eran un problema. Mi tía sabía que odiaba este ritual, sabía lo mucho que odiaba no poder ser libre para tomar mis propias decisiones, así que tenía la impresión de que discretamente filtraba los candidatos que eran torpes, sosos, con acné o lo que sea. A pesar de ello, un deprimente número de jóvenes esperanzados había pasado por nuestra puerta durante los meses desde que cumplí los veintiún años.
Cuarenta y tres, en realidad. El que me esperaba abajo sería el cuarenta y cuatro. Eso era una cantidad infernal de citas a ciegas.
―Estaré abajo en un minuto. ―Le dije.
Otra de esas pausas, y luego asintió. Pero, dado que era mi tía Raquel, parecía no poder abstenerse de decir: ―Solo un poco de brillo de labios, querida. ―Antes de que se diera la vuelta y volviera abajo, con sus brazaletes de platas tintineando, y su silbante falda. A diferencia de mí, mi tía vestía con un revoltijo de faldas multicolores y joyería étnica, alternando de camisetas sin mangas y camisetas durante el clima caliente a mangas largas y jerséis en invierno. Su atuendo no era tan inusual para esta parte del mundo, el cual tenía más practicantes de diversas tendencias de la Nueva Era.
La diferencia entre todos esos tipos de la Nueva Era y mi tía –y toda mi familia en realidad– era que realmente éramos brujos.
Con el ceño fruncido, abrí la pequeña caja tallada de la India que usaba para almacenar mi escaso suministro de cosméticos. Un tubo de suave brillo de labios de color melocotón miraba hacia mí, pero lo ignoré y en su lugar saqué un tubo de bálsamo labial Burt's Bees y me apliqué un poco de eso en su lugar. Después de todo, ¿cuál era el punto en ponerme brillo de labios cuando, de todos modos, estaba a punto ser besada en unos pocos minutos?
Frotando mis labios, bajé para conocer al nuevo candidato.

Proyecto en traducción.
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